10 de julio de 2014
En septiembre de 2011, cuando las pruebas de Marcelo Hidalgo en la causa por "malversación de fondos públicos" dentro de la Secretaría de Desarrollo Social cobraban mayor fuerza, el Gobierno de Miguel Lunghi ensayó una cerrada defensa al vaticinar la caída de la causa.
Hace casi 3 años, el "Nostradamus" de la gestión radical, Matías Civale, se mostraba enojado por las preguntas del Multimedios LA VOZ, y acusaba al delegado de "mentiroso". En el aire de AM 1560 hasta amenazó con demandarlo.
Pero el archivo le jugó una mala pasada. Hoy el fiscal Marcos Eguzquiza tiene imputado al subsecretario de Desarrollo Social, Rubén Dieguez. El funcionario deberá desfilar el lunes por los pasillos de Uriburu Sur, citado a indagatoria. Una imagen que pulveriza los pronósticos de Civale.
La noticia que invadió los portales periodísticos de la provincia de Buenos Aires desató un escándalo en el corazón del Ejecutivo, en una década con antecedentes penales para el bastión radical. El caso Balbín y las horas extras resultan un claro exponente.
Pero el desvío de dinero destinado a los indigentes fue negado hasta el hartazgo por los voceros del pediatra. Las declaraciones de Civale en la génesis de la investigación judicial eran -al menos- arriesgadas. Lo demuestra el artículo periodístico de este Diario, del 10 de septiembre de 2011, donde el colaborador de Lunghi se animaba a anticipar que "los jueces y la Fiscalía van a dar de baja las denuncias y no habrá ningún tipo de procesamiento". De esta manera se jugó la batalla en los medios con el abogado de la oposición, Ariel Pellegrino.
Incluso el correligionario decía hace 3 años que "la Justicia ya nos dio la razón y no habrá procesamientos". Y subrayaba que "está quedando demostrado en Fiscalía que teníamos razón", un argumento a todas luces inverosimil.
La gestión decía estar "muy tranquila" e incluso expresaron que "nos gustaría" que se dilucide la verdad antes del 23 de octubre, día de las elecciones generales que terminó ganando Lunghi.
El secretario había redoblado la apuesta al advertir que "las personas que hicieron la denuncia tendrán que pagar las consecuencias cuando probablemente evaluemos hacer alguna acción penal contra ellos". Y se amparó en una "clara intencionalidad política", que alude a la "malversación de fondos" cuando ahora "la Justicia está diciendo todo lo contrario", desmentía Civale.
"No hay ninguna demostración ni pruebas de lo que se está diciendo. Es más, la Justicia fue clara en esto, el Tribunal de Cuentas verificó lo sucedido en los tiempos de la denuncia", contrarrestó.
"Por supuesto que Hidalgo miente", fue tajante Civale al señalar que "lo estamos demostrando" en los estrados judiciales. No obstante, en pocos días Dieguez estará declarando como imputado.
La férrea protección del miembro de Gabinete llegó a puntos insólitos, pues se mostró quejoso por la repercusión periodística del caso: "me pone mal que se hagan afirmaciones sobre cosas que no son así". Y le encomendó a la prensa que sea "cuidadosa" porque "en ningún lugar de la denuncia se habla de malversación de fondos". Cabe recalcar que ya en esos tiempos la denuncia se caratulaba "malversación de fondos", como hoy lo ratifica Eguzquiza.
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